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En un artículo publicado por Gigwise, hicieron un ranking de grandeza de las canciones pertenecientes al disco Black Holes and Revelations, todo esto con motivo de los 8 años del lanzamiento del cuarto disco de Muse.

11) Invincible

Una canción genial con un lindo vídeo, pero de todas las canciones de la banda, esta canción se siente como si fuera una de las que más intencionalmente fuera escrita para inspirar grandes impresiones, encendedores y un ambiente de estadio. Seguramente es majestuosa en directo, pero esta canción es el eslabón débil del disco.

10) Hoodoo

Empezando a hablar de donde 'Darkshines' dejó su sonido hispánico de la guitarra, esta pieza cinemática de Ennio Morricone muestra una ventana íntima hacia el alma de Matt Bellamy y su crisis existencial antes de que construyese una ÉPICA pieza maestra de piano que habría sido lo más destacado y la pieza central de todos los álbumes (porque es asombrosa), pero es sólo uno de los muchos 'fragmentos' dentro de BH&R.

9) Soldier's Poem

Es como si tomáramos una canción desencadenada de Muse, pero con el significado del conflicto de ser mandado a una guerra para defender a la patria que amas pero por una causa injustificada, lo cual es genial.

8) Assassin

Una trituración rápida, rockera brutal sobre la mentalidad de los terroristas en la era moderna, pero todos los elementos hacen como si se sintiera un poco hacia "Muse por números". Aún como un pensamiento demoledor, dentro de la elección de los fans está la versión de Grand Omega Bosses de la canción, para un final más dinámico y un sonido más fuerte y robusto.

7) Exo-Politics

Con la marcada inspiración hacia Franz Ferdinand, esto es Muse en su punto más fuerte. Muy marcada la temática hacia los extraterrestres. 

6) Take a Bow

Canción que ya no tocan tan frecuente, es como que la perfecta canción para haber abierto el disco, el arpegio del sintetizador te construye y encierra antes a un escrito violento rencoroso contra George Bush: "You bring corruption to all that you touch, you will BURN IN HELL FOR YOUR SINS"

5) Starlight

Probablemente uno de los singles más sonados de la agrupación en las estaciones de radio, pocos hubiesen pensado que con esta canción Muse hubiera llegado a donde está ahorita.

4) City of Delusion

Puede que sea una de las canciones más sobre valoradas del disco, esta canción puede referirse como una gran canción para Black holes and revelations así como lo fue 'Citizen Erased' en Origin of Symmetry, y merece ser considerada nuevamente en los setlists de las giras de la banda.

3) Map of the problematique

Es, esencialmente su muestra de la canción de Depeche Mode 'Enjoy the Silence', la cual fue en su momento perfecta. Cada parte de la canción interpretada por Matt, Chris y Dom es un poco discreto, pero es sumado a algo ENORME.

2) Knights of Cydonia

Una de esas raras canciones increíbles tanto para dar una presentación como un explosivo comienzo, o para finalizar en un tono poderoso. Esta pieza musical en donde Ennio Morricone conoce a Queen y Star Wars, es quizás, la mejor canción sobre guerra en marte que jamás haya existido.

1) Supermassive Black Hole

Puede que imite el sonido de la agrupación musical belga 'Millionaire' (algo que ellos mismos admiten), pero ese amenazador combo de Marilyn Manson y Prince hace el momento más sexy de Muse del disco, el más accesible y un asombroso sencillo. Es la canción más destacada del disco Black holes and Revelations que hizo explotar su grandeza en todo el mundo y los llevó a presentarse como reyes en estadios sin perder su esencia original. 




Matt Bellamy de Muse tiene una gran obsesión: las teorías de conspiración. A lo largo de su vida, el guitarrista y vocalista ha investigado y hablado mucho sobre todo tipo de teorías de conspiración, desde programas secretos del gobierno,  hasta los secretos del espacio, al grado que alguna vez dijo que ataque a las torres gemelas en Nueva York fueron actos de una conspiración. Esa obsesión ha llegado a la música de Muse y aprovechando nuestra semana en honor a la banda decidimos repasar 5 teorías de conspiración que inspiraron parte de la música o imagen de la banda.

1) HAARP




El nombre de su DVD en vivo de 2007 hace referencia al High Frequency Active Auroral Research Program, una estación de investigación ubicada en Alaska. El programa sirve principalmente para comunicar al gobierno de Estados Unidos con sus submarinos, pero muchas teorías de conspiración dicen que las ondas de radio de la estación sirven para controlar el clima del mundo y en ocasiones hasta desastres naturales.





2) MK ULTRA



Entre los cincuenta y los setenta el gobierno de Estados Unidos lanzó un proyecto llamado MKUltra que buscaba investigar y diseñar estrategias de control mental. El controvertido programa fue abandonado en los setenta por la falta de resultados y por numerosos abusos cometidos durante su duración, incluyendo la administración de drogas y ciertas formas de tortura. Muse no3)mbró una canción en honor al programa.




3) AURORA




El Aurora era un supuesto avión supersónico del gobierno estadounidense que era usado para reconocimiento y podía romper la velocidad del sonido. Algunos creían que en realidad era toda una flota, pero nunca fue confirmada por el gobierno de Estados Unidos. Algunos supuestos planos de Aurora fueron incluidos en el booklet de Black Holes and Revelations.

4) CYDONIA



Cydonia es una región de Marte famosa porque en las primeras fotos tomadas aparecía lo que parecía una cara en la superficie. Inmediatamente corrieron rumores de que eran ruinas de una civilización y que la NASA había ocultado la realidad. Los años y la tecnología comprobaron que la cara no era más que una mala foto. Muse nombró un sencillo en honor a la región, “Knights of Cydonia”.




5) EXO POLITICS




La canción está inspirada en diferentes teorías de intercambios políticos entre los gobiernos del mundo y seres extraterrestres. Una de las principales, dice que una sociedad secreta de poder (El Nuevo Orden Mundial) ha manipulado todo para organizar una invasión de alienígenas.




Derechos reservados de este artículo para Luis Del Valle

Estamos muy cerca de que se cumplan 10 años (30 de Septiembre) del lanzamiento del tercer disco de Muse, "Absolution". A lo largo de esa década, hemos visto cómo ha evolucionado la carrera de la banda, y cómo hasta esta fecha, cada una de las canciones que comprenden el disco han sido un completo éxito. Absolutamente todas las canciones han sido tocadas en vivo, excepto "Falling away with you", en donde en muy pocas ocasiones se ha sabido que Matt solamente toca el riff inicial con la guitarra.

En la NME, ya se están preparando para la llegada de la fecha de celebración, y previo a ésto, lanzan un interesante artículo sobre 10 cosas peculiares que no sabías acerca de 'Absolution'.

Aquí se las enumeramos

1) El concepto
2) El pacto con el diablo
3) El mensaje que tienen algunas canciones si las escuchamos al revés
4) El tambor vagón
5) La estupefacta orquestra
6) El dormitorio inflable
7) Los conspiradores globales
8) Las pesadillas de tortura
9) La fiesta de lanzamiento
10) El misterio de las sombras flotantes en la portada del disco

Si quieren seguir leyendo el artículo, hagan clic aquí 


Con la intención de que los jóvenes se sumen a la actividades políticas y se interesen en lo que sucede en su comunidad, el consejo del distrito de Teignbridge en Inglaterra, lugar donde nació Muse, está en pláticas con la banda para que en algún momento puedan ser alcaldes durante un día. Jeremy Christopers, el líder del consejo, quiere involucrar a Matt Bellamy y compañía para inspirar a la generación más joven, pues para él, el disco más reciente de Muse trata los mismos temas de los que el gobierno habla.

Aún no hay detalles de cuándo se llevaría a cabo esto, pero estamos seguros que mucha gente estaría feliz de tener a Muse como principal representante de la ciudad, aunque sea por un día.

FUENTE: http://www.gigwise.com/news/83316/muse-set-to-run-hometown-of-teignmouth-for-a-day


Si no son ustedes muy conocedores de la grandilocuente obra de la banda británica Muse, probablemente no conozcan el nombre de Chris Wolstenholme (Rotherham, Inglaterra; 1978). Pues bien, se trata del bajista del trío que el sábado pasado hacía arder un Palacio de los Deportes abarrotado por más de 16.000 personas. Solo dos horas antes de su concierto charlo con Chris, que resulta ser un tipo sosegado y muy familiar.
Solo segundos antes de quedarme a solas con el británico, me cruzo con Matt Bellamy (cantante de la banda), que va camino de su entrevista con el Telediario. "Ey, ¿qué pasa, tío", me dice mientras yo pienso "Pues de lejos parece más alto".
Es el tercer concierto de la nueva gira de Muse, la perteneciente a The 2nd Law, el disco que publicaron hace solo 20 días. Confiesa Chris, que aún se están acostumbrando a volver a la carretera: "Todavía queda mucho por hacer. Estamos aún con ensayos, y hay cosas que ajustar, sobre todo en la parte visual. Creo que la parte musical está muy bien. Nos quedan dos o tres semanas para tener todo muy bien atado. Las primeras dos semanas toca hacer pruebas de sonido todos los días, e introducir pequeños cambios".
Nadie diría, tras ver ese monstruoso montaje, que este grupo pudiese tener cierta inseguridad sobre el escenario: "Siempre hay una inquietud cuando vuelves de gira. No tocamos mucho en 2011, así que no salimos de gira desde 2010, eso es mucho tiempo. Así que hemos tenido mucho tiempo libre para estar en casa y grabar el disco. Como todos vivimos en Londres, hemos estado trabajando cerca de casa y además viendo a nuestra familia todos los días. Así que volver de gira por primera vez en dos años conlleva acostumbrarse de nuevo a hacer la maleta y despertarse en un hotel distinto cada día. Cuesta un montón hacerse a eso. Pero musicalmente nos sentimos muy bien desde el primer concierto en Montpellier", comenta.

Preparándose para la alucinación colectiva

Parece que militar en las filas de esta banda conlleva siempre la búsqueda de la perfección. Wolstenholme reconoce que la banda intenta superarse en sus puestas en escena: "siempre creemos que en el primer concierto algo puede salir mal: no has ensayado tanto, no te puedes preparar lo suficiente para tocar delante de tanta gente. Así que nos toca aceptar que los dos tres primeros conciertos pueden no ir del todo bien musicalmente, hay nervios, y sobre todo un montón de proyecciones que pueden no salir bien. Todo se va calmando, sobre todo si los dos primeros shows han sido tan increíbles. Ahora nos sentimos mucho mejor que al principio de la gira".
Las proyecciones parecen traerles de cabeza. Y es que en su línea habitual de sorprender, Muse se han traído un escenario en el que mandan los láseres, los juegos de luces y sobre todo las pantallas: las hay por todo el escenario, y sobre todo en la enorme pirámide (zigurat, en realidad) que se descuelga del techo y en un momento termina por engullirles a ritmo de "Uprising".
"Hemos tenido una visión distinta de lo que debía ser el escenario en esta ocasión. No pensamos mucho en el concepto del disco y queríamos hacer algo que entrara por los ojos. Así llegamos a la idea de tener una enorme pirámide colgando del escenario que cambiara de forma y sirviera de como una gran pared-pantalla. Es probablemente una de las mejores producciones bajo techo que hemos hecho hasta el momento", admite muy orgulloso el bajista.
Y aunque lo más recordado sea la susodicha pirámide, hay algún que otro detalle que diferencia esta gira de las demás: "En el set tenemos cosas chulas, un par de canciones viejas que hemos rescatado [cantan "Falling Down", de su primer disco], hay momentos en los que Matt ha decidido dejar la guitarra y coger sólo el micrófono -él está disfrutando mucho esos instantes-. Hay muchas pequeñas cosas, pero todas ellas nos hacen sentir una experiencia distinta". Probablemente él, acostumbrado a estar detrás del bajo, también disfruta mucho más de esta gira, en la que interpreta "Liquid State", una de las dos canciones que ha compuesto y cantado para The 2nd Law.

Un paso adelante

¿Por qué ha esperado hasta ahora para cantar y componer? Parece una cuestión de agenda y a la vez una satisfacción de sus inquietudes: "Es cuando he sentido que era el momento adecuado. Probablemente, con este disco hemos pasado más tiempo en el estudio que con ningún otro. Por esa razón tuvimos más tiempo para experimentar. La idea de cantar y escribir es algo que habíamos tratado en el pasado. Cuando tienes tanto tiempo es fácil hacer lo que sabes, pero cuando hemos tenido presión para grabar y no teníamos mucho tiempo, sentía que era inapropiado intentar escribir una canción. Ahora no había una razón para no intentarlo, y por suerte los chicos escucharon las demos y hubo tres que les gustaron mucho. Dos de ellas finalmente entraron en el disco, y es algo que me gustaría seguir haciendo, no necesariamente cantar, pero sí componer".
Uno de los mayores orgullos de Chris es que durante la grabación de ese sexto disco de Muse, ha podido estar muy cerca de su familia: "Fue es la primera vez que hacemos un disco mientras vivimos en el mismo lugar. Nos mudamos todos a Londres, algo que hablamos durante la última gira y nos pareció genial, porque durante el anterior disco yo vivía en Devon, Matt vivía en Italia y Dom vivía en Francia. Era una jodida pesadilla intentar juntarnos para grabar y tuvimos que hacerlo en cuatro o cinco partes", confiesa.

Conciliando lo profesional y lo personal

"En este disco hemos trabajado en casa: me levantaba por la mañana, desayunaba, estaba con los niños y mi esposa durante una hora, conducía al estudio, estábamos allí unas siete u ocho horas y volvíamos a casa a ver la familia. Combinar la grabación con la vida familiar fue una gran experiencia, sobre todo para Matt y para mi", cuenta el músico con una sonrisa en la cara. Y es que Wolstenholme es padre de seis niños, de los que habla con absoluta devoción y a los que llama dos veces al día cuando está de gira.
"¿Es fácil ser padre cuando tienes que dar 51 conciertos por todo el mundo de aquí a abril?", le pregunto y él se pone serio: "Cuando eres joven es mucho más fácil salir de gira. Puedes salir de viaje durante meses y la idea es realmente excitante. Y todavía lo es. Pero hay un momento en la vida en el que te haces mayor y a veces te apetece estar en casa haciendo nada, pasar tiempo con tu esposa e hijos. Creo que, para que la banda dure todo el tiempo que queremos, es necesario tener ese tiempo. Queremos seguir haciendo esto, así que es necesario un equilibrio entre la vida personal y la vida con la banda. Hemos estructurado la gira para tener menos presión en este sentido. Haremos tres semanas y después nos tomaremos 10 días libres, en lugar de irnos dos meses seguidos, lo que hace más fácil estar lejos de casa. Estar fuera por tres semanas no es tan duro como estar fuera tres meses".
Esa "Liquid State" que cantó sobre el escenario madrileño hace unos días, habla de su particular lucha contra el alcohol. Casi le costó su sitio en la banda, y ahora el bajista se muestra más centrado y familiar que nunca, algo que parece haber influido en el resultado final del disco. "Creo que grabar cerca de casa creó una atmósfera más positiva en el estudio hasta el punto de que todo el mundo estuvo muy concentrado en hacer música. Quizás en el pasado este no ha sido el caso, porque siempre alguien (habitualmente yo) extrañaba mucho a su familia y eso le impedía concentrarse. Esto ayuda al proceso creativo un montón".

La evolución de una banda de rock

The 2nd Law es el segundo disco que Muse autoproducen. Chris reconoce que el primero, The Resistance, se les hizo cuesta arriba: "La grabación de este disco fue muy distinta. The Resistante fue el primer disco que produjimos nosotros mismos, creo que en gran parte de ese disco estuvimos buscando nuestras capacidades como productores en el estudio. Fue un disco muy difícil de hacer, porque cuando tienes un productor es muy útil para ayudarte la hora de tomar decisiones. Cuando somos tres personas en una banda, que muchas veces tienen ideas distintas, es aún más complicado. Pero después de The Resistance aprendimos mucho más sobre nosotros y nuestros roles en el estudio", reconoce.
Fue hace meses cuando apareció un teaser (un pequeño vídeo de adelanto) de este nuevo trabajo de la banda. Ellos ya prometían algo radicalmente distinto, y el público se quedó sorprendido al escuchar los primeros segundos de "Unsustainable", la canción que abrió el concierto de Madrid. Se trata de una pieza en la que el rock se mezcla con el estilo de moda en la música electrónica, el dubstep. Más de un fan se llevó un cabreo pensando que su grupo favorito se había vuelto loco.
Ellos restan importancia a aquel episodio: "La opinión de los fans es muy importante, si no fuera por ellos no estaríamos haciendo esto. Creo que la mayoría, acepta que su banda favorita se mueva por diferentes áreas. Nunca le gustarás a todo el mundo, y lamentablemente las malas opiniones son las que se terminan resaltando en foros y son las que todo el mundo termina viendo y leyendo. No ha habido un solo grupo o banda que tuviese contento a todo el mundo, pero es bueno cambiar y crecer".
Dicen que fueron Matt y Dominic Howard (batería y percusión), los que se interesaron primero por el dubstep tras ver en Londres un concierto del DJ y productor estadounidense Skrillex. "Como banda siempre estamos interesados en hacer nuevas cosas, y la música electrónica evoluciona muy rápido. La guitarra ha sido la misma en los últimos 60 años y tiene limitaciones, pero la electrónica cada año tiene nuevas cosas: sintetizadores, software... Cada seis meses hay algo nuevo. Es algo que nos pareció interesante y de lo que decidimos tomar alguna influencia", nos explica.
Matt y Dom ya tocaban juntos en el instituto y se quedaron sorprendidos por la imagen de Chris. Fue cuando le pidieron tocar. Historia de hadas, salvo por un detalle: en ese instante Chris no sabía tocar el bajo. Finalmente aprendió, y según sus dos compañeros él era el encargado de darle un mayor sonido rockero a la banda. Chris lo reconoce, aunque pone matices: "Solía ser el rockero del grupo. Pero me gustan un montón de cosas: mi banda favorita es The Beach Boys, que normalmente no son muy rockeros. Creo que estoy creciendo. Cuando estaba en el instituto me gustaban muchas bandas de rock heavy, de esas que están al borde del rock y del metal. Aquello coincidió con la época en la que aprendí a tocar el bajo y creo que eso me influenció bastante".
Pero finalmente, Wolstenholme, el rockero, el bajo electrizante de "Time Is Running Out", parece no ser tan fiero como lo pintan: "Matt siempre decía eso cuando venía al estudio con una canción demasiado melódica y entonces yo intentaba endurecerla. Con Dom pasa lo mismo, nosotros en la sesión rítmica somos los responsables de darle esa fortaleza a nuestro sonido. Pero me gusta escuchar de todo, probablemente mi canción favorita sea "God Only Knows", y eso dista mucho de ser una canción de rock".

Comparaciones, siempre las hay

Ya que estamos hablando de rock, decido hacer la pregunta incómoda. Sobre todo en los últimos dos discos, la banda ha decidido mezclar rock con una vertiente más sinfónica. Ejemplos de ello son la lírica "United States of Eurasia" incluida en The Resistance, y "Survival", la que fue canción oficial de los Juegos Olímpicos celebrados en Londres. Ambas dos llevan a una conclusión: Estos tíos quieren ser los nuevos Queen.
"No diría que estemos cansados de la comparación. Es difícil que no nos comparen, no solo con Queen. Le pasa a muchas bandas, y creo que algunos elementos de nuestra música pueden ser muy similares a la suya. Pero somos muy diferentes, la forma en la que toco bajo es muy muy diferente a como lo hacía John Dickens, la forma en la que Dom toca la batería no tiene nada que ver con Roger Taylor, y por supuesto la voz de Matt no suena como la de Freddie Mercury. Las comparaciones con Queen no nos ofenden, es una banda que adoro y una de las mejores bandas de rock de los 70 y los 80 en todo el mundo. No nos molesta e incluso tenemos unas cuantas cosas que reconocemos una influencia", suelta apurado tras una sonrisa.
Se acaba el tiempo. En dos horas, el trío (acompañado por el teclista Morgan Nichols) saldrá a hacer historia una vez más. Aunque la representante de la discográfica me mete prisa para finalizar la entrevista, suelto dos preguntas más: la primera, ¿se divierten tocando en España? "Recuerdo la última vez que tocamos aquí. Creo que es la tercera vez que tocamos en este reciento. La última vez fue increíble, incluso grabamos el vídeo de "Resistance" en este lugar y lo recuerdo como uno de los mejores bolos de la gira, sobre todo por la reacción del público. Nos gusta mucho tocar en España y frente el público español, les gusta mucho saltar y gritar muy muy alto. Eso impresiona, claro".
Y la segunda, ¿deberíamos empezar a tener más respeto por todos los bajistas del mundo? "Es uno de los instrumentos más sobrevalorados. Ahora veo un montón de bandas que no tienen bajo, es raro, y pienso "¿Por qué coño hacéis eso?". Porque a medida que tocas el bajo todo te suena mucho mejor. Pero es cierto, tocar el bajo no está bien valorado, y ahí fuera hay muchos bajistas que merecen su crédito".

CREDITOS: Arturo J. Paniagua 


Cuando en 2009 Muse rodó en el Palacio de los Deportes de Madrid el videoclip de "Resistance", desconocían que la ciudad se convertiría tiempo después en auténtico epicentro de la insurgencia ciudadana. Tres años después, los profetas han traído a este escenario un mensaje de supervivencia en loor de multitudes.

A Madrid han llegado después de su multitudinario recital en el estadio Vicente Calderón de 2010 para ofrecer un concierto exclusivo en España, con todas las entradas agotadas para disfrutar de cerca de dos horas de rock progresivo y grandilocuente con puntilla heavy.
Con un estilo menos oscuro influido por su disco "The 2nd Law", el trío ha regresado al Palacio con un mensaje de confianza en la pervivencia y evolución del ser humano frente al desgaste al que están abocados los recursos energéticos, máxima de ese sexto trabajo de estudio recién estrenado.
Su título hace referencia a la segunda ley de la termodinámica, un principio físico con demostración empírica y razones emotivas por lo visto entre los 18.000 asistentes de hoy, el aforo completo y a reventar entrando en fricción con cortes nuevos como "Madness" y "Survival" y alcanzando el punto de combustión con éxitos como "Plug in baby", "Time is running out" y "Uprising".
El público, que ha hecho cola desde varias horas antes del concierto, pedían a gritos una vez dentro el inicio del mismo, que ha arrancado casi puntual con el instrumental "The 2nd Law: Unsustainable", con esos ecos cataclísmicos tan de su gusto.
Apabullante el despliegue técnico, con una batería atronadora entre cifras de descalabros bursátiles y decenas de fogonazos simultáneos bajo el poderío musical de los gurús Matthew Bellamy (voz y guitarra), Dominic Howard (percusión) y Christopher Wolstenholme (bajo), apoyados por Morgan Nichols en los teclados.
Otro nueve cortes nuevos han sonado hoy. Por ejemplo "Supremacy", el segundo tema de la noche, que arranca denso y sinfónico como un hit de "El fantasma de la ópera" y se rompe a la mitad con el grito lacerante y metalero de Bellamy, impecable.
Con la adrenalina al cien por cien, era el momento óptimo para soltar el primer gran clásico, "Hysteria", con el público literalmente arracimado, brazos en movimiento y pulmones hiperventilados de emoción.
El decorado, espacial y acorde con sus sempiternos propósitos metafísicos, descubre entonces su gran atractivo, una pirámide invertida recubierta de pantallas que baja por bloques al ritmo de "Super massive" y queda suspendida sobre los artistas.
"¡Buenas noches!", han saludado en español antes de entonar "Resistance", cuyo videoclip inmortalizó este emblemático espacio musical y deportivo de los madrileños, el pueblo del 15-M, que ha recibido con visible euforia su catártico "crescendo".
Han llegado después más temas nuevos: el funk rock de "Panic Station"; "Animals", que preconiza el final de unos poderes económicos devorados por su ambición; y la emotiva "Explorers", con Bellamy a las teclas de un bello y extravagante piano de tapa transparente que para sí quisiera Lady Gaga.
El estado de reposo y trance espiritual, perpetuado con "Falling down", se ha roto con "Time is running out", una cuenta atrás que ha explotado como un tsunami de brincos y puños en alto al ritmo de los golpes de Howard y el chorro desbocado de Bellamy.
En "Liquid state", Wolstenholme asume el protagonismo vocal para narrar su lucha contra el alcoholismo, justo antes de que suenen los arreglos dubstep de "Madness", que crece y se desboca con cada escucha, como "Follow me", el tema de reminiscencias a U2 que Bellamy dedicó a Bingham, su hijo con la actriz Kate Hudson.
Más influencias, Depecho Mode en "Undisclosed desires", otro clásico recibido con júbilo, pero menos que "Plug in baby" y "New Born", el último gran éxito antes de los bises.
Éstos han estallado alimentados por el explosivo estoicismo de "Uprising" y la épica galopante y arrebatadora de "Knights of Cydonia" (con ese estribillo "Tú y yo debemos luchar para sobrevivir"), la romántica "Starlight" y, finalmente, "Survival", himno de los recientes Juegos Olímpicos de Londres y expresión máxima de la confianza en un ser humano mejor.



Los británicos Muse solo contemplan la opción de exprimir hasta el último miligramo de adrenalina entre sus adeptos


Seis discos y varios cientos de estadios después de su fundación, a los tres chicos de Muse ya no les queda margen para el disimulo: quieren ser los más grandes y van camino de conseguirlo. Puede que su nueva entrega, The 2nd law, que presentaban ante un abarrotadísimo Palacio de Deportes en su única escala española, haya despertado reacciones más encontradas y suspicaces que de costumbre. Da igual. Los británicos solo contemplan la opción de exprimir hasta el último miligramo de adrenalina entre sus adeptos. Y anoche, más de 15.000, fuimos testigos de una auténtica riada.
Reconozcamos lo evidente: Muse son un espectáculo. Colosal. Deslumbrante. Orgulloso de su grandilocuencia. Los de Devon nacieron como los apóstoles delpathos y a la altura del espléndidoAbsolution (2003) nos habían persuadido de que el dolor podía resultar extraordinariamente hermoso. Eran los años de Time is running out, que anoche provocó una inolvidable catarsis de brincos y brazos al cielo. A partir de ahí, solo les quedaba la opción de multiplicar los senderos hacia el melodrama. Hoy siguen siendo agónicos, enfáticos, operísticos o apoteósicos, pero también negroides (Undisclosed desires), soñadores (Explorers, la nana que no llegó a escribir Freddie Mercury) o, ¡sorpresa!, divertidos, como en Panic station y su desparpajo funky. Tan inesperado como el tropezón que Matthew Bellamy sufrió mientras la interpretaba.
Bellamy figura entre los guitarristas mayúsculos del momento y aporta a la ecuación otra de las esdrújulas irrenunciables: mesiánico. No tanto con las palabras (no concede parlamentos, ni siquiera para salvar el Amazonas o a los niños de Biafra) como con los hechos. Había que verlo arrodillándose ante los fieles durante Follow me, otra de sus incursiones en la música bailable. O correteando por un escenario que parece el cráter de un volcán, con las pantallas gigantes integradas en él, un zigurat invertido que sube y baja del cielo y una pasarela superior en la que se luce y pavonea. Si con Wagner entraban ganas de invadir Polonia, la olímpica Survival anima a levantar unas cuantas barricadas frente al Bundesbank.
La noche había comenzado con una de las nuevas composiciones,Unsustainable, que podría evocar el aterrizaje de una nave espacial hasta que las guitarras nos sumergen en un apocalipsis sin trompetas.Supremacy amplía las influencias del Bellamy compositor: después de tantos años a vueltas con Queen y U2, esta vez recala en Led Zeppelin y su Kashmir. Muse tampoco olvidan a sus queridos Radiohead en el repertorio de estreno (Animals), pero les honra su empeño por mantener la llama de la sorpresa. Como en Madness, inaudita incursión en eldubstep, o la nueva introducción de Knights of Cydonia.
El bajista Chris Wolstenholme también debuta como cantante muy aceptable en Liquid state, mientras su bajo es un delicioso zumbido distorsionado. Al final, la épica completa el crucigrama de todas las esdrújulas. Era escuchar Starlight, tras cien minutos, y quedarse sin respiración.

Créditos a Fernando Neira | MADRID 21 OCT 2012 - 00:27 CET

La promoción de The 2nd Law seguramente podría servir de ejemplo para estudiantes de publicidad o marketing porque ha seguido un plan de comunicación estricto y muy efectivo. Parece mentira que solo hayan transcurrido tres meses y medio desde que Muse estrenara el primer tráiler del disco, ése que levantó la polémica y sugería que la banda podría haber dado un giro al dubstep. A partir de entonces, la máquina promocional se puso en marcha y a la vista están los resultados: todo el mundo sabe que Muse está de vuelta. Pero, ¿ha merecido la pena tanto bombo mediático?


Doce canciones y un preludio tienen la respuesta a la pregunta del millón. Sin embargo, no solo lo que contiene el CD entra en juego. Los seguidores de la banda saben que The Resistance, su anterior disco de estudio, no era todo lo bueno que esperaban. Ni tampoco lo fue Black Holes and Revelations. De hecho, desde que publicaron Origin of Symmetry en 2001, no ha habido un trabajo igual o mejor para la mayoría de los fans. Es cierto que seguía habiendo muy buenas canciones, pero daba la sensación de que el grupo ya no hacía discos excelentes, de esos con temas que hacían valer la obra de principio a fin. Y es normal, nunca es fácil mantener el listón alto. Así que The 2nd Law tiene el difícil papel de volver a ilusionar a los viejos seguidores pero también de captar nuevo público. ¿Misión imposible? Escuchemos.

“Supremacy” inaugura el disco con un riff de guitarra pesado, como recién sacado de la cabeza de Tom Morello (Rage Against The Machine, Audioslave) o de los mismísimos Soundgarden. Las orquestaciones marcan las diferencias y añaden un valor que, con la suave y melódica voz de Bellamy, solo puede ser descrito como grandilocuente. El tema va creciendo en intensidad hasta llegar al falsete marca de la casa del citado vocalista. Sin embargo, vuelve a decaer un par de compases después, estropeando el momento cañero y, por tanto, el gran clímax que podría haber conseguido. Seguramente el grupo no quería una canción de rock duro, pero, cuando coquetea en unos límites tan cercanos, sabe a poco. No es una mala canción, pero da la sensación de que Muse se ha perdido en medio de ninguna parte, porque ni acaba sonando potente -le falta algo para ello- ni siendo un corte épico y sorprendente.
Con esta sensación inicial, empieza a sonar la ya conocida “Madness”, la del videoclip de las revueltas en el metro y los amantes que se besan pasando del asunto. Durante las primeras escuchas, resulta una canción interesante y con unos toques demasiado evidentes a George Michael. Luego empieza a mostrarse como un tema algo repetitivo pero que, afortunadamente, es rescatado por un final muy bueno. Es de los típicos que, o te gusta mucho, o le das siempre al botón de ‘siguiente’.
“Panic Station” es toda una sorpresa, para bien o para mal. Si alguien se preguntaba cómo podría sonar Muse pasado por un filtro dance y funkie, aquí tiene la respuesta. Una línea de bajo machacona, un Bellamy viviendo el espíritu discotequero de los setenta con un repertorio de voces llamativas y unos arreglos orquestales que suenan cutres a propósito completan la receta. Aderézalo con un estribillo pegadizo y tendrás una pista de baile asegurada allá por donde suene. A mí me ha gustado, pero es posible que eche para atrás a muchos.
Un preludio breve de algo más de 50 segundos, muy al estilo banda sonora de película romántica de los años de Casablanca, y comienza “Survival”, esa canción con todas las papeletas para convertirse en un himno, a pesar de que suene a Queen se mire por donde se mire. Buen guitarreo, contundente base rítmica y arreglos corales muy épicos. En directo será la bomba seguro, pero, ¡ay!, si fuera un pelín más original…
“Follow Me” nos muestra a un Bellamy haciendo gala de técnica vocal. Desde los graves del principio hasta los medios y altos de un estribillo que apunta también a exitazo. Por cierto, un ritmo dubstep aparece brevemente en el primer estribillo, pero luego se diluye en un ritmo más rock. Los arreglos electrónicos sirven como colchón final para un tema que sabe a poco, lo que es bueno, porque dan ganas de volverlo a escuchar.
“Animals” se sustenta con un ritmo jazzy y unas armonías ambient que se repiten constantemente. Destacan los arreglos de guitarra eléctrica, que parecen acariciarnos y acompañarnos durante todo el corte. De nuevo, nos topamos con un tema con estructura in crescendo pero que, a diferencia de “Supremacy”, termina por explotar con un resultado concluyente -cuando se crea tensión, se espera que haya una liberación y eso sucede aquí-. Buen papel de Bellamy a la guitarra y, en general, buen tema para disfrutar tanto en disco como en directo.

A partir de ahora viene la parte más sentimental de The 2nd Law -otros podrían decir aburrida-. Tiene el honor de inaugurar este bloque “Explorers”, una balada muy bonita pero que no llega a emocionar como lo hizo en su momento “Falling Away With You”, de Absolution. Los instrumentos suenan como deben, pero es tal vez la voz de Bellamy la que falla, se nota falta de sentimiento. No me creo que esté pidiendo ‘libérame’ en el estribillo, es todo como muy superficial. Afinado, pero ya está.“Big Freeze” comienza lenta, pero adquiere un animado ritmo y acaba derivando en un estribillo pegadizo. No obstante, le falta algo para hacer menos larga la espera entre estribillo y estribillo. Aun así, es un buen tema.
Y en este remanso de paz algo monótono llega la melosa “Save Me”. Sorprende lo bien que lo hace Chris Wolstenholme en su papel de cantante, aparte de bajista. Se nota que es el autor del tema por el feeling que le pone a cada verso. Suena a algo completamente diferente a Muse y ése es justo el riesgo: puede gustar mucho o nada. A mí sí me ha convencido, aunque hay que reconocer que puede pecar de demasiado pegajosa. “Liquid State” es otra de las compuestas por Wolstenholme y, por ello, que también canta. Sin embargo, aquí se echa en falta mucho a Bellamy en el micro. El riff contundente del tema pide una voz menos correcta y plana que la del bajista. Como consecuencia, es difícil llegar al final del corte sin mirar el reloj.
Para cerrar el álbum nos topamos con dos canciones que comparten parte del nombre (“The 2nd Law”) y también el tedio. “Unsustainable”, que ya todos conocíamos por su minuto de dubstep y la polémica que levantó sonando en el primer tráiler del disco, no deja de ser la típica introducción para un concierto. Y claro, cuando llega “Isolated System” uno piensa que se encontrará con la canción que va después de la introducción. En su lugar, escuchamos un tema instrumental y minimalista, que parece inspirado en el Mike Olfield de Tubular Bells. Pero, obviamente, Muse no es Mike Olfield y el resultado al acabar de escucharla es “¿y qué más?”.

Fecha de lanzamiento: 01/10/2012 En líneas generales, The 2nd Law es un disco que te deja a medias, con una sensación de ‘falta algo’. Tiene temas que podrían haber sido muy buenos, otros buenos a secas y otros que directamente son prescindibles. No sé bien si es una crisis creativa o si es un disco que les ha venido demasiado grande, pero Muse aburre en este álbum. Está claro que a los seguidores incondicionales de la banda les gustará, e incluso conseguirá nuevos oyentes, pero no creo que sirva para atraer a los que se enamoraron de Origin Of Symmetry o Absolution. Da rabia porque la producción y el sonido conseguido son brutales, pero faltan hits, composiciones que conquisten a todos por igual. Por supuesto, esto no quita que sea, probablemente, uno de los grupos con mejor directo del mundo en la actualidad.
FUENTE: Articulo por César Muela, 25 de Septiembre de 2012 extraído de: http://cucharasonica.com/2012/09/resena-muse-the-2nd-law

A unos días de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, surge este pequeño Artículo con ciertas criticas y comentarios hacia "Survival" de Muse:



"Survival", de la banda británica Muse, es la canción oficial de los Juegos. Recibió críticas negativas por su letra y música.

"La vida es una carrera y yo voy a ganar. (...) Le revelaré mi fuerza a toda la raza humana. (...) Estoy preparado para mantenerme vivo, y no perdonaré, porque la venganza es mía y no me rendiré porque elegí crecer con fuerza”.

Con este discurso tildado de “darwinista” por parte de la prensa inglesa, la banda de rock Muse se despacha desde las letras de la canción Survival, el tema oficial de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. 

Cuando la canción se hizo pública, el pasado 23 de julio, la recepción por parte del público fue un tanto ambigua. Mientras que a una parte de la opinión pública le agradó la canción, hubo otros comentarios que criticaron el contenido de la letra escrita por Matthew Bellamy, líder de Muse. “Parece que el que hablara fuera un terrorista”, opinó una persona en YouTube. 

Más allá de los enfoques sociológicos, en los deportes y en los Juegos olímpicos en particular,la verdad está en el que gana. 

Pero, además de lo que dice la letra en sí, la música propiamente dicha también tuvo posturas encontradas y recibió opiniones polémicas. 

Guiños y ruiditos
La canción, de un poco más de cinco minutos de duración, tiene una extensa introducción con cuerdas y piano, hasta que hacia el primer minuto un piano pulsante con coros entrecortados y palmas comienza a darle el tempo a la melodía. 

Cuando entra la voz, la voz cavernosa de Bellamy, intercalada con unos coros masculinos, a los que se agregan voces femeninas con reminiscencias del Himno a la alegría, comienza una escalada progresiva que culmina en el grito: “¡I’m gonna win!” (“Voy a ganar”), donde la banda descarga toda su potencia de guitarras distorsionadas y golpes de batería. 

El problema es que la canción sigue, en una especie de increscendo eterno, con más coros. La guitarra principal arremete con un punteo que suena muy a Brian May y entonces el guiño a We are the champions, de Queen, ya es explícito (lo que no es un demérito de por sí, pero suena a demasiado barroquismo). La voz de  Bellamy repite toda la primera estrofa y los coros de fondo toman un carácter de urgencia dramática, con quiebres de batería veloces como metralleta, para culminar en un falsete muy malo. “A medio camino entre Queen, Gloria Gaynor y los Monty Python”, lo definió el diario The Guardian.
Ahora son los televidentes del mundo los que tienen la palabra.

FUENTE: El Observador


La protagonista de Cómo perder a un chico en diez días y el cantante se dieron el 'sí, quiero' a juzgar por las declaraciones hechas por Hawn durante la entrevista que concedió a la publicación inglesa ES."Mis hijos son maravillosos con los suyos, poseen una ética paternal increíble y estoy muy orgullosa de ellos.
Cuando mi hija se casó con una estrella de rock inglesa no me preocupé en absoluto. Lo que importaba es que su relación fuese buena", aseguraba la madre de Hudson en la revista perteneciente al periódico londinense London Evening Standard.
Bellamy ya propuso matrimonio a Kate Hudson el 27 de abril del año pasado, meses antes de que la actriz diese a luz en julio a Bingham Hawn Bellamy, su primer hijo en común.De ser ciertas las afirmaciones de Goldie Hawn, este sería el segundo matrimonio para Hudson, que ya estuvo casada con el también cantante de los Black Crowes, Chris Robinson, entre los años 2000 y 2007. Fruto de esta unión nació su hijo Ryder.
Por el momento, el representante de la pareja todavía no se ha pronunciado al respecto.
Chicos Que Opinan??

El grupo de rock Metallica se ha ganado la vida durante los últimos 30 años cantando a todo pulmón himnos apocalípticos como The Four Horsemen y Enter Sandman. Ahora, lo que desvela a una de las bandas pioneras del heavy metal es otra cosa: la crisis europea.

Cliff Burnstein, el manager de la banda, aceleró la gira por Europa para no ser víctima de los problemas financieros del continente. Ahora que la crisis parece propagarse a países más acaudalados como Francia, a Burnstein le preocupa un colapso del euro, lo que dificultaría que los promotores que contratan a Metallica en los 17 países que comparten la moneda paguen su caché.

En lugar de realizar una gira por Europa en 2013, como estaba previsto, Metallica emprenderá una "vacación europea" a mediados de 2012, que incluye apariciones en los festivales Rock Im Park y Rock Am Ring, en Alemania, y recitales en Gran Bretaña y Austria.

"Mire, no soy economista, pero tengo un título, así que eso ayuda", confiesa Burnstein. "Uno tiene que preguntarse cuál es el mejor momento para hacer qué, cuándo y dónde", señala.

La industria global de la música ya ha sido afectada por la caída en las ventas de discos, los precios prohibitivos de las entradas a los recitales y la debilidad de las economías desarrolladas. Ahora, los temores financieros hacen que hasta los grandes rebeldes del rock traten de proteger sus bolsillos.

Anthony Addis, el manager del grupo británico de rock alternativo Muse y otras bandas, reconoce que las fluctuaciones cambiarias han perjudicado a sus clientes no estadounidenses, que realizan muchas giras por Europa y no quieren que se les pague en dólares.Los Red Hot Chili Peppers, otro grupo manejado por Burnstein junto a su socio Peter Mensch, también adelantaron sus presentaciones en Europa, tras haber iniciado hace poco su primera gira en cuatro años en América Latina. Cerca de 75% de los ingresos de la banda proviene de las giras fuera de Estados Unidos, señala Burnstein.

Algunos rockeros aprenden después de los tropiezos. Duff McKagan, ex bajista de Guns N' Roses, gastó US$40.000 en carísimos trajes en Italia porque no sabía la equivalencia entre la moneda italiana, en ese entonces la lira, y el dólar. El músico tomó luego cursos de negocios en la Universidad de Seattle, empezó a escribir sobre finanzas para la revista Playboy y acaba de lanzar una firma de gestión de patrimonio para rockeros: Meridian Rock Capital Management LP.

Después de la crisis financiera de 2008, las bandas de rock y sus representantes prestan más atención a temas antes ignorados, como el tipo de cambio y las tendencias económicas, antes de firmar contratos con promotores extranjeros. Ocho meses antes de que Metallica suba al escenario en Alemania, Burnstein decide si el grupo debe cobrar en dólares, euros o una combinación de ambas monedas. Si el tipo de cambio perjudica los ingresos de Metallica, el manager compra coberturas que le aseguran una tasa conveniente. A veces, se suben los precios de las entradas para compensar las pérdidas cambiarias, aunque Burnstein evita esta estrategia. "Nadie busca realizar una operación cambiaria para hacer dinero, pero uno no quiere resultar perdedor", cuenta Burnstein.

Lo que más le preocupa es el euro. "En los próximos años, el dólar se fortalecerá y el euro se debilitará, y de ser así, quiero aprovechar eso organizando más de estos conciertos (en Europa) ahora, porque van a ser más rentables para nosotros", observa.

En ocasiones, los cálculos de Burnstein coinciden con los deseos de sus clientes. En septiembre, por ejemplo, los Red Hot Chili Peppers recorrieron Sudamérica, un destino cada vez más popular para los grupos de rock gracias a que el alza de las monedas locales facilita el pago de generosos honorarios en dólares. El vocalista Anthony Kiedis y el bajista Flea, grandes aficionados al surf, aprovecharon para ir a una playa a una hora de Rio de Janeiro.

Ante el sombrío panorama europeo, las bandas de rock vuelcan su atención a lugares con divisas más fuertes, como Sudamérica, Asia y Australia. "Somos una exportación estadounidense, al igual que Coca-Cola", dice Burnstein. "Buscamos los mejores mercados".